Guerra Civil Española – Cómics e Historia

Guerra Civil Española – Cómics e Historia
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Inauguramos a continuación un workshop sobre la Guerra Civil española, que nos ocupará los siguientes meses, y en donde publicaremos una panorámica de las principales novelas gráficas que se han publicado sobre dicha temática. Desde los tiempos inmediatamente posteriores a la guerra, y hasta nuestros días.

No es nuestro objetivo elaborar un artículo académico sobre la misma, sino comprender y entender el contexto en el que se ha desarrollado el género de la historieta española en torno a la guerra civil durante los últimos ochenta años. Prestaremos especial atención a las obras y a los autores, pero también al contexto político y social en el que se desarrollaron.

Así, a lo largo del artículo, daremos respuesta a conceptos clave como las causas y las consecuencias de la guerra civil española, los muertos de la guerra o los bandos que lucharon y sus apoyos internacionales. Contestaremos a preguntas básicas como quién ganó la guerra, cuáles fueron las consecuencias morales y culturales de la guerra, y qué se entendía por bando republicano y bando sublevado, mal llamado “bando nacional”. Fechas clave, armamento usado en la guerra, Paracuellos, fusilamientos, aviones de ambos bandos, terminología, etc.

Todas estas cuestiones las trataremos a lo largo de un extenso artículo que se ampliará a lo largo de los siguientes meses. Sin embargo, la magia del mismo estriba en que no lo haremos a la imagen y semejanza de un artículo académico. No vamos a mostrar aquí un resumen tipo de la guerra civil española. Ni vamos a redactar los apuntes que nuestros alumnos y alumnas demandan para la selectividad. Lo que vamos a encontrarnos es un extenso artículo en donde se hará referencia a varias decenas de cómics o tebeos que han dedicado sus páginas a contar de algún modo la guerra civil española. Y abordaremos el análisis de dichas obras, dentro de su contexto político y social.

Por supuesto, podéis dejar en los comentarios cualquier sugerencia de lectura de historietas que hayan tratado la guerra civil española.

La dictadura franquista y el olvido de la guerra civil española

Durante todo el periodo de la dictadura franquista los cómics apenas dedicaron espacio a contar el relato de la guerra civil española; hubo que esperar a la Transición. Sin embargo, ¿no resulta extraño que los historietistas españoles no se acercaran a narrar el relato de la guerra civil española en un momento en el que el régimen se hubiera mostrado predispuesto a ello? ¿No hubiera sido una buena iniciativa usar la cercanía de la sociedad a los tebeos para legitimar el propio régimen franquista a la imagen y semejanza de lo que pasó, por ejemplo, en Japón?

La dinámica parece que fue totalmente contraria: el olvido, el silencio. La guerra civil española fue cubierta con un tupido velo, y en su lugar, las historietas dedicaron sus páginas a otros menesteres.

El adoctrinamiento del régimen

Falange Española y la Iglesia católica no dudaron a la hora de usar los cómics para educar al pueblo español. Sin embargo, en ejemplos como Hazañas Bélicas o Cuaderno de Aventuras, de enorme impacto entre el público infantil y adolescente, y por tanto con enorme poder adoctrinador, las referencias a la guerra civil española fueron mínimas.

La historieta servía para la difusión de ideas, para adoctrinar, pero al menos hasta los años sesenta, la guerra no interesaba. Sí es cierto que Flechas y Pelayos mostró un claro acercamiento al conflicto, y que a lo largo de cuarenta años no dejaron de aflorar esporádicos álbumes que ensalzaban el conflicto y la victoria del bando franquista, pero no dejan de ser gotas en un mar de publicaciones orientadas mayoritariamente al género de aventuras, el humorístico y el tebeo femenino.

Frente a Florita, TBO, Pulgarcito o El guerrero del antifaz, poco tenían que hacer aquellos álbumes que seguían ensalzando unos hechos, que en cierto modo, se preferían olvidar. La guerra había quedado en el olvido, y nadie ponía en cuestión que la República española, y los “rojos”, habían sido el causante del conflicto.

La muerte de Franco y la Transición española

Sin embargo, como ya sabemos, en 1975 la historia de España dio un giro de 180 grados, y con él empezaron a aflorar revistas y nuevos editores dispuestos a poner sobre el papel proyectos muy variopintos, y que no dudaron en remover la historia de España.

Fueron años dorados para el tebeo español: revistas como El Vibora, 1984, El Jueves, Cimoc o Creepy; editoriales como Toutain, La Cúpula o Norma; y autores como Guillem Cifré, Max o Juan Giménez. En esta época también se inauguró el Salón del Cómic de Barcelona en el año 1980.

En esta vorágine editorial irrumpió la colección “Papel Vivo”, de Ediciones de la Torre en donde se publicaron interesantes obras como Geminis de Alfonso Font; Koolau el leproso, Paracuellos o Barrio de Carlos Giménez; Octubre 34 de Rodri; y por supuesto, 17 días de julio de Justo Jimeno, que es la obra que nos ocupa.

17 días de julio

Guerra civil española
Viñeta final de la obra, con los sectores aliados de Franco bañados en sangre

A simple vista, el objetivo de 17 días de julio era claro: reivindicar la historia que hasta entonces había sido silenciada. Contar un relato de la guerra civil española que se alejase de la versión oficialista que se había mantenido más o menos sin cambios desde la posguerra. Y buscar, en cierto modo, la revancha. Legitimar la República española, tan vilipendiada hasta la fecha.

Queda claro que no estamos ante una obra imparcial. Ni siquiera debemos presuponer que haya detrás una labor de investigación concienzuda por parte del autor. Se trató más bien de, al calor de las nuevas corrientes historiográficas del momento, la construcción de un relato en el que quedase taxativamente al margen cualquier duda sobre el régimen republicano, culpabilizando y criminalizando las acciones que desde la derecha tuvieron lugar.

Terminología empleada

Así el autor no duda en emplear términos tales como “bienio negro”, en referencia al bienio de derechas (1934-1935). Utilizaba el término “sublevado” en lugar de emplear la terminología franquista de “bando nacional”. Incide en varios ocasiones con el término “gobierno legalmente constituido” o “legítimo gobierno”, para hacer referencia a la República. Habla claramente de “levantamiento fascista”. En ningún momento usa términos que quedarán proscritos como “cruzada nacional” o “glorioso alzamiento”. Y por supuesto, el papel de Franco y su figura quedan desprovistos de cualquier enaltecimiento.

Hechos que se narran

En la obra se habla de informes comunistas que anunciaban el paso de armas por las fronteras y de la conspiración que se formaba en torno al general Mola. La provisión de armas que tuvo lugar en puntos clave de la geografía española, como en Valencia. Las huelgas en las calles de estos días. La conflictividad obrera. La petición al presidente de la república para que se hiciese un reparto de armas entre la población que pudiera neutralizar un supuesto alzamiento, y la oposición de éste. Los movimientos militares por parte del ejército sublevado. El papel de la guardia civil. La importancia de la conexión aérea. Y la propia sublevación.

Junto a todo esto, los dos momentos más relevantes que se reflejan en la obra son los asesinatos de Calvo Sotelo y de José Castillo; y los discursos en las Cortes, en donde se refleja claramente la bipolaridad de la clase política, y por ende, de la sociedad. Aunque esto lo abordaremos en la propuesta didáctica sobre la Guerra Civil de España.

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Asesinato de José Castillo
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Asesinato Calvo Sotelo
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Azaña recibe informes sobre los movimientos contra la República
Carácter de la obra

Por lo tanto, más allá de una historia que se quiera contar, con un guión y unos personajes propiamente dichos, lo que el autor ofrece al lector es una sucesión de instantáneas que reflejan una visión que de algún modo explica cómo se llegó a la contienda. Quizás hoy día, desde un punto de vista meramente artístico, este cómic pasaría desapercibido, pero analizándolo en su contexto histórico, es un fiel reflejo del sentir de una época. Muestra la necesidad de reivindicar aquella historia que había permanecido silenciada durante generaciones enteras.

El tratamiento del conflicto es muy diferente al que se había visto hasta la fecha. Atrás queda el heroísmo y la mitología que el régimen franquista había imbuido a la contienda. El resultado fue un intento de mostrar una representación diferente de la guerra. Y pese a todo, aquellos que se atrevieron a mostrar esta nueva relectura de la guerra civil española siguieron siendo minoría, porque desde la clase política se instauró la creencia de que la Transición debía suponer una manera de “pasar página”, y no volver a hurgar sobre viejas heridas que se podían reabrir.

Conclusiones sobre la obra

¿Mirar al futuro olvidando el pasado? Es obvio que este fue el sentir de una gran mayoría de la sociedad española, y especialmente de buena parte de la clase política. Sin embargo, no fueron pocos los autores que prefirieron reivindicar, desde su posición marginal, que la historia tenía que volver a escribirse. Que el relato que habíamos heredado estaba lleno de falsedades y medias verdades, y que era necesario reivindicar el papel de la república. Esta es la línea en donde enmarcamos la presente obra.

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