El hombre que ríe – Víctor Hugo

El hombre que ríe es una novela de Víctor Hugo escrita en 1869. Cuenta la historia de Gwynplaine, el hombre que ríe. La trama comienza a finales del siglo XVII, en 1690; ambientada en Inglaterra tras la finalización del periodo de Cromwell. Escrito en tercera persona, y con un conocimiento exhaustivo de la cultura clásica y medieval, se trata de uno de los mejores escritos en prosa de Víctor Hugo. El cómic que reseñamos en TBO en clase es una adaptación de dicha novela del año 1992. Se trata por lo tanto de una oportunidad magnífica de acercar al alumnado a la cultura clásica, a los autores del romanticismo.

Su autor es Fernando de Felipe, conocido por obras como ADN o Museum. Profesor universitario, guionista y un interesante historietista de los años 80 y 90 en España, que pasó por todas las grandes revistas de la época: Zona84, Toutain o Comix Internacional. En esta última publicó Fernando de Felipe su adaptación de El hombre que ríe.

La novela original se compone de dos partes y una conclusión, que hacen un total de doce capítulos. La versión de Fernando de Felipe se desarrolla a lo largo de seis capítulos. Y si bien es cierto que en los primeros es bastante fiel al relato original de Víctor Hugo, hacia la mitad sufre numerosos cambios.

el hombre que ríe

El hombre que ríe, de la novela al cómic

El relato comienza con El mar y la noche. Vemos a los compraniños abandonando a Gwynplaine, y lanzando una botella al mar con un mensaje en su interior. Los compraniños naufragan, y Gwynplaine se topa con Dea, un bebé a punto de morir en la nieve junto al cadáver de su madre, enferma de peste negra. Gwynplaine salvará a Dea de ser comida por las mandrágoras.

En el siguiente capítulo, Lo insondable, conocemos a Ursus, el comediante, y a su lobo amaestrado Homo. Ambos recogen a Gwynplaine y Dea, y le permiten vivir en su casa. Y allí, descubre el fatal destino de ambos: Gwynplaine es el hombre que ríe; y Dea es una niña ciega.

fernando de felipe

En el tercer capítulo, Eterno retorno, han pasado 15 años y Gwynplaine, Ursus, Homo y Dea actúan en las tabernas como comediantes. Sus deformidades y excentricidades hacen de este circo de los horrores un verdadero éxito. Sin embargo, un día aparece Wapentake, un edil inglés, y se lleva detenido a Gwynplaine y lo llevan a la torre.

La trama da un giro en el cuarto capítulo, El abismo. Gwynplaine no estaba detenido, sino que fue llevado hasta la torre para asistir al interrogatorio del doctor Conquest, artífice de la operación que sufrió de pequeño Gwynplaine, y que le dejó su particular aspecto desfigurado. En este capítulo conocemos el pasado de Gwyn, el hombre que ríe, y nos enteramos que en realidad es lord Ferdinand Clancharlie. A partir de aquí la historia original y el cómic varían notablemente; aunque en ambos casos el final es igualmente trágico.

Sello personal de Fernando de Felipe

El resultado es una obra sobre el destino de las personas, sobre las desigualdades de las clases sociales. Un cómic en el que se percibe tensión, dolor, perversión, humillaciones, abandono y sufrimiento. Pero es también una historia de amor, de fraternidad, esperanza y entrega. Todo ello con un dibujo exquisito, sello indiscutible de su autor. Y un personaje, Gwynplaine, que sirvió a Bob Kane y Bill Finger como inspiración para el archienemigo de Batman, el Joker.

Para conseguir hacer del hombre un juguete, es necesario trabajarlo cuando es tierno: el enano se forma cuando es pequeño. Un niño derecho no causa risa, pero jorobado sí. Cogían al hombre, y le trocaban en aborto; cogían una cara y la convertían en un mascarón. Víctor Higo, El hombre que ríe, parte I, capítulo 1º.

  • El hombre que ríe
  • Fernando de Felipe
  • Toutain
  • 1992
  • 1650 pts.

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