La Revolución Francesa, 1789

Transcurridos poco más de doscientos años desde los sucesos de 1789 la bibliografía sobre la Revolución Francesa es ciertamente abrumadora. Y la historia de su biografía ha pasado a convertirse en un campo científico propiamente dicha. La Revolución se convierte así en laboratorio de ensayo de las distintas corrientes historiográficas. El cómic que hoy traemos a TBO en clase forma parte precisamente de esta rica producción; al encajarse en el contexto de la celebración del bicentenario. Pero veamos antes el contexto en el que fue gestado.

El Bicentenario de la Revolución Francesa de 1989

La conmemoración del Bicentenario de la Revolución Francesa hizo resurgir el antiguo debate historiográfico sobre el carácter de la Revolución. Debate que se iba a manifestar con especial acritud, desbordando incluso el ámbito económico; y provocando enfrentamientos políticos entre representantes de las fuerzas de la derecha y de la izquierda francesa.

La polémica iba a surgir años antes de la celebración. Determinados ideólogos de la derecha, exhortaron acabar de una vez con el mito de la revolución, denunciando la masacre llevada a cabo por la Convención; y manifestando vergüenza y rechazo hacia el bicentenario. Que bajo su prisma, denunciaba el bicentenario, por tratarse la revolución de un acto que trajo la guerra a Europa y acabó con la libertad de los pueblos.

bicentenario

En una posición semejante Claude Levi-Strauss afirmó que “La Revolución ha puesto en circulación ideas y valores que han fascinado a Europa, después al mundo, y que proporcionaron a Francia durante más de un siglo prestigio y fulgor excepcional. Cabe preguntarse sin embargo, si las catástrofes que se han abatido sobre Occidente no tienen en ella su origen”.

Todas estas manifestaciones provocaron a los historiadores jacobinistas/marxistas, poniéndose en confrontación nuevamente los dos modos de entender la Revolución. Por un lado, la posición de la derecha contrarrevolucionaria que presenta al Terror como símbolo de la Revolución; y por otro, la izquierda que ve en los hechos de 1789 como la victoria del humanismo liberal y de la democracia.

La tesis moderada

Frente a estas dos posturas enfrentadas surgió una tercera postura intermedia: la escuela de Annales con Furet como representante; y que fue la más seguida por los medios. No rechazaban la Revolución, sino que incluso reivindicaban su carácter radical y colectivo; pero declaraban que la Revolución sí había terminado, que era un acontecimiento del pasado. Se separaba así de la concepción marxista.

A pesar de todos los congresos, seminarios y debates que se organizaron para el bicentenario, el mayor problema fue la falta de entendimiento. Las posturas estaban enrocadas y no había diálogo. Por ello merece la pena reseñar el coloquio internacional organizado en Madrid por la Fundación Pablo Iglesias en 1989 “Alcance y Legado de la Revolución Francesa” a la que asistieron invitados de todas las escuelas, posibilitando entablar deseables sinergias entre investigadores “rivales” como Michell Vovelle o Chaussinand-Nogaret.

la revolucion francesa

Actos y celebraciones en torno al bicentenario de la revolución francesa

Los mitos y símbolos de la Revolución Francesa ocuparon un lugar importante en los actos del Bicentenario. Una celebración en la que se puso especial celo para que no fuera exclusivamente francesa. El comité encargado del acto siempre trató de darle cierto color universal. Así lo demuestran, por ejemplo, los múltiples congresos que por estas fechas se llevaron a cabo en España. O más concretamente, la colaboración entre artistas españoles y franceses que se fraguó en el cómic 1789. La revolución francesa; cuyo prólogo fue escrito para la ocasión por el entonces ministro de cultura socialista, Jack Lang.

Junto a la inauguración del arco de la Défense, el bicentenario estuvo rodeado de numerosos eventos culturales. Prestigiosas obras de teatro, espectáculos musicales, ópera o ballet. Pero también la película Historia de una revolución, dirigida por Robert Enrico y Richard T. Heffron para la ocasión; un festival de cine; numerosos congresos de historiadores; y un sin fin de publicaciones que giran en torno a la temática revolucionaria.

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El cómic 1789, la Revolución Francesa

Con todo lo expuesto, queda claro que el cómic 1789, la Revolución Francesa no es un cómic cualquiera. Si echamos un vistazo a la presencia institucional que tienen algunos de los títulos más conocidos de la bande desinée (Spirou, Astérix o Blueberry), entenderemos la importancia del cómic en el mundo francobelga. Y entenderemos que el cómic no podía faltar en un acto de tal magnitud.

Cada una de las historias autoconclusivas la firman artistas de reputado prestigio internacional. Entre ellos los españoles Felipe Hernández Cava y Miguelanxo Prado. Y la temática es diversa: el miedo de los aristócratas ante la revolución inminente; la represión contrarrevolucionaria tras la caída de Robespierre; el asesinato del ciudadano Marat; la toma de la Bastilla; o incluso un par de historias futuristas que nos ofrecen un mundo distópico en torno al hecho revolucionario. Sin duda, el cómic que todo amante del hecho revolucionario debe tener.

  • 1789. La Revolución Francesa
  • La Revolución de Margarita (Edmond Baudoin); A cien leguas (Víctor de la Fuente y Felipe Hernández Cava); El gran terror (Michel Blanc-Dumont y Laurence Harle); El gran invento del profesor Calan (Rubén Pellejero y Jorge Zentner); El octavo prisionero (Andreas Martens); Bis repetita (Miguelanxo Prado).
  • Traducción: Angela Serna
  • Ikusager
  • 1989

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