El cantar de Aglaé – Una fábula feminista

Hoy traemos a TBO en clase El Cantar de Aglaé; un cómic singular que nos ofrece un relato maravilloso. Aglaé es una ninfa oceánida que vive ajena a los problemas del mundo exterior. Su nombre significa la espléndida. Y es el nombre de una de las tres gracias de la mitología griega, que lleva una vida contemplativa. Y es un nombre que le viene perfecto, ya que Aglaé lleva una vida apacible junto a sus hermanas en el bosque de Enma. Su desnudez es sinónimo de la más completa ausencia de problemas. Vive de la contemplación y el disfrute de la naturaleza. Pero un día todo cambia. La lógica curiosidad sexual será su perdición.

La llegada de un hombre sireno va a cambiar toda su vida. Le engatusa, y acabarán manteniendo relaciones. Ella queda embarazada, pero el joven nunca vuelve para asumir su responsabilidad. El padre de Aglaé, molesto con su estado, le destierra del paraíso. En ningún momento del relato se especifica, pero parece claramente Poseidón. Aglaé deberá vestirse y marcharse del bosque para no volver jamás. Empieza así la historia de Aglaé; una historia cuyo comienzo nos recuerda mucho al destierro de Adán y Eva del Paraíso. Aunque en este caso la historia cambia. Aquí “el pecado original” es culpa del hombre sireno que sedujo y dejó embarazada a Aglaé.

Cantar de Aglaé

El cantar de Aglaé

Aglaé se marchará del bosque, pero antes jurará odio eterno a los hombres. Y no es para menos. Los dos hombres de su vida no han actuado bien con ella. Uno le dejó embarazada. Y el otro le desterró. Comienza así una fábula  feminista que funciona muy bien. El cantar de Aglaé es un relato fascinante que nos sumerge en un mundo de fantasía, pero en el que no cuesta reconocer algunas de las lacras de nuestra sociedad actual. El machismo; el rechazo a los diferentes; la cuestión de la maternidad como instrumento de sometimiento de la mujer; o la corrupción del poder, son solo algunos de los aspectos que podemos apreciar a lo largo de sus páginas.

El cantar de aglae

El cantar de Aglaé es un relato de Anne Simon. Autora francesa formada en Angouleme y París, y que inició su carrera en el fanzine Doputto. La obra la encontramos ordenada de manera cronológica, lo que facilita su relato; pero fue concebida de manera desordenada. Anne Simon fue publicando entre 2008 y 2010 diferentes capítulos de El cantar Aglaé; y posteriormente lo ordenó para esta preciosa edición integral. No es difícil darnos cuenta que la obra, pese al orden cronológico, originalmente fue dibujada de forma desordenada. Además, cada capítulo tiene una composición diferente. Tanto en las viñetas como en la propia estructura del relato. Y hay también diversos interludios y un epílogo que también son ordenados con el resto de la historia.

El viaje de Aglaé

AglaéEl resultado final es magnífico. En su errancia, Aglaé llega hasta el país de Marylène, donde el rey Von Krantz ejerce su tiranía contra hombres y mujeres. Aunque son las mujeres las que se llevan la peor parte. Sobre todo aquellas que son madres solteras. Casualidades del destino, Aglaé llega hasta el circo de Mister Kite, que le ofrece la posibilidad de un matrimonio de conveniencia. Él reconocería el futuro hijo como suyo. Y ella salvaría su vida. Las reticencias de Aglaé son lógicas. Había jurado odio eterno a los hombres, y no quería depender de ellos. Pero tampoco quería perder su vida. Así que finalmente acepta. Y de su barriga nacen tres hermosas niñas. Con el paso de los capítulos autoconclusivos, la situación irá dando distintos giros de manera muy rápida.

Aglaé es un personaje femenino empoderado. Y el Cantar de Aglaé es un relato feminista. Pero muy alejado de lo que uno espera leer a primera vista. Aglaé es un personaje impulsivo, egoista y despreocupado. Aglaé no es un ejemplo de buena madre. Ni de buena esposa. Ni tampoco ejercerá bien como reina. Delega en otros, no aborda las cuestiones importantes del gobierno, y no duda en anteponer primero sus caprichos al bien común. Aglaé no es menos dañino ni menos violento que lo podría ser un personaje similar masculino.

Una fábula feminista

Y aquí es donde radica la magia del relato: construir una fábula feminista bajo la imagen de un personaje que rehuye de la virtud. Y es que lo único cierto es que hombres y mujeres somos iguales. Pero iguales en virtudes y en defectos. El mensaje es claro: las mujeres no son superiores a los hombres; y los hombres tampoco lo son a las mujeres. Puede parecer una obviedad, pero igualar desde lo más ruin de la condición humana no es precisamente algo a lo que estemos acostumbrados.

¿Es entonces El Cantar de Aglaé un relato feminista? Sí, efectivamente. Y además un relato magnífico y con un dibujo exquisito. Su lectura debería ser una recomendación obligada para nuestros alumnos y alumnas de secundaria. Un grito contra el machismo y el poder, pero sin ataduras ni corsets.

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