El Violeta – Franquismo, represión y homosexuales

Durante el franquismo, ser homosexual era un delito. Y además, de los que peor considerado estaban. La ley de peligrosidad social y la ley de vagos y maleantes perseguían de manera abierta a los homosexuales. Los trataba como enfermos, depravados y degenerados. Y no fueron precisamente pocos los que acabaron en la cárcel por su condición sexual. Este es precisamente el argumento de El Violeta.

El Violeta

La novela gráfica empieza fuerte. Sin rodeos. Bruno, criado por su tía, por motivos que poco a poco iremos conociendo, es detenido en el cine Ruzafa de Valencia tras una emboscada. Corría el año 1955. Y posteriormente detienen también a su pareja, Julián. En comisaria Bruno sufre todo tipo de castigos físicos y psíquicos. Le torturan, le humillan, e incluso le violan. Un trato inhumano. El violeta le llamaban. De ahí el título de la obra.

De allí lo mandan a la cárcel Modelo de Valencia, junto a Julián. Bruno tenía por entonces dieciocho años. Allí sufrirá el acoso de otros presos. Y solo la aparición de su padre le librará de un peor destino. Él conseguirá salir de la cárcel y su padre se encargará a partir de entonces de “enderezarlo”. Julián, sin embargo, tendrá peor suerte y será destinado al campo de concentración de Tefía.

El Violeta

Campo de concentración de Tefía

El campo de concentración de Tefía, más conocido como Colonia Agrícola Penitenciaria, fue una cárcel de Lanzarote en donde se fue encerrando a personas por su condición política y sexual. Tefía estuvo opertativa desde 1954 y hasta 1966. Allí permanecían por un periodo máximo de tres años, y eran obligados a trabajar el campo en condiciones muy duras, en medio de un desierto árido. Y además, eran sometidos en todo momento a torturas, humillaciones, vejaciones. A lo que se sumaba la falta de una alimentación adecuada. Quizás no tuvo el mismo impacto visual que Auschwitz, pero la humillación que sufrieron las personas que pasaron por Tefía no se diferenciaba tanto de la de los campos de concentración nazis. Y allí pasó tres años Julián. Un infierno en vida.

Tefía

La homosexualidad entendida como una enfermedad

Una de las partes más intensas de El Violeta es precisamente cuando Bruno se pone bajo la tutela de su padre. Le obliga a ingresar en la Academia de policías de Valencia, le presiona para que se eche novia, y le impide mantener contacto con otros hombres. Finalmente Bruno se hace policía y se casa, y vivirá una vida que no quiere vivir. Era la peor de las condenas.

Uno de los momentos clave del cómic tiene lugar precisamente cuando Bruno se niega a sí mismo y se trata como a un enfermo. E incluso se muestra dispuesto a acudir a un psicólogo, a un médico o incluso someterse a electroshock.

El Violeta

Franquismo, represión y homosexuales

Homosexualidad en el franquismoPero el mayor drama de Bruno no vino con las palizas, ni con las vejaciones. El mayor drama vino con el matrimonio. Un matrimonio que se acabó convirtiendo en una ratonera que le llevó a vivir una vida sin la posibilidad de escapatoria. Tuvo un hijo, al que siempre trató con frialdad. Y cuando su hijo empezó a mostrar inclinaciones políticas allá por los años setenta, Bruno le trató con rudeza.

El Violeta es un cómic intenso. Sin pausas. Con mucho ritmo. Que te atrapa desde la primera página. No hay lugar para el humor. Un cómic altamente recomendable, que debería ser leído por muchos adolescentes. Y es que por desgracia, y pese a toda la información que tenemos hoy día, cada vez hay menos empatía. Y este es precisamente el punto fuerte de El Violeta; que nos permite sentir y comprender lo que sufrieron y lo que padecieron miles de personas por su simple condición sexual. Por ello, en www.tboenclase.com consideramos su lectura imprescindible.

  • El Violeta
  • Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Santos Mercero (guión) y Marina Cochet (dibujo)
  • Editorial Drakul
  • 2018
  • 21,95 €

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