Contrato con Dios – Obra maestra de Will Eisner

Obra maestra del cómic, sin ningún género de dudas. Contrato con Dios, de Will Eisner, es uno de los mejores cómics de la historia. Y la mejor obra de uno de los grandes maestros de la industria del séptimo arte. Contrato con Dios es una historia redonda, en torno a la vida del número 55 de la ficticia avenida Dropsie, en el barrio del Bronx, Nueva York. Un relato de gente corriente, narrada con la complicada sencillez que solo saben transmitir los grandes artistas. Will Eisner nos introduce en la atmósfera del barrio, con sus gentes, sus miedos, sus fobias. Una historia en la vida de Nueva York, con sus propios recuerdos y sus propios testimonios, que no podía faltar en TBO en clase.

Un cómic que penetra en el interior de las casas de un barrio humilde para mostrarnos a ciudadanos corrientes que se enfrentan al sombrío problema de la existencia. Un mar de cemento en el corazón de la avenida Dropsie. Una atmósfera mil veces repetida por otros autores posteriores.

contrato con dios

Contrato con Dios, la trilogía

La novela gráfica Contrato con Dios es en realidad una trilogía que contiene en su interior tres obras diferentes pero interrelacionadas. Contrato con Dios; Ansia de vivir; y La Avenida Dropsie. Una obra que empezó a publicarse en 1978, y que posteriormente fue ampliándose a lo largo de los años. Ambientada en los años de la Gran Depresión en los EEUU tras el crack del 29, Contrato con Dios es una historia hiperrealista basada en parte en los propios recuerdos de Will Eisner. Aunque no es una biografía.

Contrato con Dios

La obra original, Contrato con Dios, está centrada exclusivamente en el edificio 55 de la avenida Dropsie a través de cuatro historias entrelazadas. El pacto entre el judío Frimme Hersch y Dios, que él considera roto en el momento en el que muere su hija adoptiva. Una historia desgarradora inspirada en la propia muerte de la hija del autor. La frustración del cantante callejero que ve como su vida da, literalmente, un giro de 360º volviendo al punto de partida. La historia del señor Scuggs, encargado del mantenimiento del edificio nº 55, de trágico final. Y por último, Cookalein, el lugar al que todo el vecindario acude para pasar las vacaciones, y fantasear con que otra vida mejor es posible.

Esta primer arco es magnífico. Con una puesta en escena muy teatral. Presentándonos unas historias cortas autoconclusivas, pero que se van entrelazando creando un universo maravilloso en el que se cuestiona la propia existencia del ser humano, el sentido de la vida, o la creencia en Dios.

En las otras dos historias de Contrato con Dios, Eisner profundiza en la historia del barrio. Se adentra en el corazón de su gente, hasta radiografiar más allá del edificio 55 de la avenida Dropsie. Una fuente inagotable de historias que nos narrarán la evolución física del bloque y del barrio, contadas desde la perspectiva humana. Inquilinos que van y vienen. Inmigrantes que se sienten rechazados, pero que cuando pasan a ser mayoría rechazan a la siguiente generación de inmigrantes. Latinos, italianos, negros. Políticos, abogados, promotores inmobiliarios. Drogadictos, borrachos, delincuentes. Burgueses, inmigrantes, indigentes. Una obra de pérdidas. De agonía. De tristeza. Pero también de lucha, cambios y evolución.

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Ansia de Vivir

En el año 1985 Eisner recuperó el escenario de la avenida Dropsie en Ansia de vivir. Una historia larga en la que se mantiene la crudeza social, así como el debate entre ciencia y creacionismo. O dicho de otro modo, se mantiene la disputa abierta contra Dios. Eisner aborda la búsqueda de los motivos de la lucha de los vecinos del barrio para seguir vivos. El aliciente que les mantiene en vilo cada mañana. ¿Existe realmente un motivo para seguir luchando cada día? ¿Está en Dios la respuesta? Una historia de supervivencia en medio de la gran depresión y la crisis económica provocada por el crack del 29. Vemos bancarrotas, quiebras, desahucios, crisis existenciales, paro, falta de recursos. Pero también vida más allá de las macrocifras. Vida en un barrio que lucha para sobrevivir.

La Avenida Dropsie

Por último, en 1995 Will Eisner cerró la trilogía con La Avenida Dropsie, ofreciendo una radiografía perfecta de la decadencia gradual de un barrio, como si de un ecosistema se tratase.

El barrio empezó siendo un cruce de caminos, a cuyo alrededor existían granjas de familias holandesas. Pero con el transcurso de los años, la tranquila vida en la avenida Dropsie se vio alterada con la llegada de inmigrantes y el derribo de las antiguas viviendas unifamiliares, siendo sustituidas por bloques de viviendas más baratos. Ingleses, irlandeses, italianos, judíos, hispanos y negros. Poco a poco el barrio fue degenerando al mismo tiempo que vemos los planes urbanísticos para el barrio, las vías de metro o las estaciones.

La calles de Eisner tienen vida propia, carácter. Y sus habitantes son identificables. Personajes de mala vida que acaban ascendiendo socialmente. Minorías que terminan convirtiéndose en mayorías. La supervivencia por encima de la propia existencia. En definitiva, vida, muerte y resurrección de la avenida Dropsie.

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Will Eisner

Poco nuevo podemos decir de este autor judío sobre el que han corrido ríos de tinta, y que es el responsable de uno de los más completos análisis teóricos del cómic: El cómic y el arte secuencial, en la que posteriormente se inspirarán otras grandes obras téoricas como Entender el cómic: el arte invisible, de Scott McCloud; o incluso La función del cómic, de Michael Matly.

El creador del cuestionado término, “novela gráfica”, fue uno de los responsables de sacar al cómic del encasillamiento como ocio para jóvenes. Supo darle un giro a su producción y logró captar la atención de un público más adulto. También creó una Escuela de Artes Visuales de Nueva York, por donde pasaron grandes artistas como Bob Kane, Jack Kirby o Jerry Robinson. Falleció el 4 de enero de 2005. Y en su honor se otorga cada año los premios Will Eisner en la Convención Internacional de Comics de San Diego, que han recibido entre otros Alan Moore (por V de Vendetta y Watchmen); Brian K. Vaughan (por Ex Machina); Frank Miller (300); o Stan Sakai (Usagi Yojimbo).

  • Contrato con Dios. La vida en la Avenida Dropsie (A contract with God. A Life Force. Dropsie Avenue: The Neighborhood)
  • Will Eisner
  • Traducción: Enrique S. Abulí y Raul Sastre
  • Norma
  • 2007 (1 edición, 1978, 1983, 1995)
  • 32,00€

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