Metropolis y OSAMU TEZUKA – Una mirada Crítica a su obra

Metropolis y OSAMU TEZUKA – Una mirada Crítica a su obra
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tezukaMetropolis es una de las obras clave del padre del manga, Osamu Tezuka; y una obra trascendental en la historia del cómic japonés. Creada en 1949, sus distintas tramas adelantan buena parte de los temas que abordará Tezuka a lo largo de su carrera. La robótica y la inteligencia artificial; la moral y la naturaleza humana; los desastres ecológicos; o el futuro de la humanidad. Todos ellos elementos que nos interesan desde TBO en clase.

Con su característico dibujo infantil, y en el contexto de la Guerra Fría, Tezuka consolidó su estilo y su narrativa gráfica; y sobre todo, abrió el camino de lo que sería el manga moderno. Hasta entonces, los mangas eran publicaciones de calidad y de precio elevado; pero tras Tezuka se generalizó la publicación de cómics encuadernados como libros de lectura, y a precios asequibles. Por ello se habla de Tezuka como el padre del manga, y de Metropolis la obra clave para su aparición. Luego llegarían obras como La princesa caballero, Astroboy o El árbol que da sombra, que le dieron la fama. Pero antes de eso Metropolis ya puso los cimientos de su carrera.

¿Qué es el manga?

Manga es la palabra universal que se emplea para denominar al cómic japonés. Se compone de dos caracteres que vienen a significar “dibujo” y “caprichoso”, lo que ya de por sí nos aporta mucha información acerca de su significado.

Repercusión del manga en Japón

Sin embargo, la repercusión que tiene el manga en Japón no podemos compararla con Occidente. Para hacernos una idea, en 1996 la revista Shonen Jump llegó a vender más de seis millones de copias en tan solo una semana. Eso es más de los cómics que se venden en todo un año en un país como los EEUU.

Una oferta casi inagotable: aventuras, samuráis, deportes, para adultos, para adolescentes, infantil, mitológicos, bélicos, pornográficos, etc. Las publicaciones de manga suponen en torno al 40% de las ventas totales de libros y revistas en Japón, y las editoriales más importantes son las que dominan el mercado del manga, y entre ellas destacan especialmente Shueisha, Shogakukan y Kodansha. Resulta complicado entender la sociedad japonesa actual sin atender al fenómeno del manga, de la misma manera que resulta también difícil ver hasta qué punto el manga está integrado dentro de la sociedad japonesa.

¿Cómo se creo el manga? ¿Cuáles son los orígenes del manga?

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Ola de Kanagawa. Fuente: Wiki Commons

No vamos a remontarnos a sus orígenes, aunque hay autores que señalan al siglo XII, y a los pergaminos en donde se intercalaban secuencias de imágenes y texto para explicar una historia. Sin embargo, es en 1814 cuando nos encontramos el primer manga a la imagen y semejanza de los actuales. Su autor fue el maestro Hokusai, autor de la famosa “Ola de Kanagawa”, que publicó un libro de historietas titulado Hokusai manga, siendo la primera vez que se usó la palabra para designar a algo parecido al cómic actual. Aunque se parecían más bien a las tiras de prensa occidental que a los mangas actuales.

Con la apertura de Japón a occidente, los diarios copiaron algo de Europa y América, las tiras cómicas. Fue en 1902 cuando se creó la primera tira cómica en un diario japonés con personajes permanentes a la manera y semejanza de los EEUU, pero sin usar bocadillos. Esto ha llevado a que muchos autores vean influencia occidental en la aparición del manga, aunque la mayoría se decanta por una evolución propia.

Sea como fuere, finalizada la II Guerra Mundial, toda la devastación dejada por la guerra y los bombardeos fue canalizada a través de las tiras cómicas de los periódicos, como medio para escaparse de la dura realidad. Es en estos momentos cuando renacen muchas de las revistas precursoras de la Shonen Jump o el Shojo Club, y surgieron con decisión estilos como la ciencia ficción. Y es también en estos momentos cuando surge con fuerza la figura de Osamu Tezuka.

Metropolis

osamu tezukaCuando el fenómeno del manga empezaba a generarse en Japón, Tezuka recibió el ofrecimiento para dibujar una obra de ciencia ficción. Y para el título se inspiró en la película dirigida por Fritz Lang, Metropolis, de 1927. Sin embargo, como el propio Osamu Tezuka reconoció, en el momento en el que dio forma a su obra, no había visto todavía la película; por lo que el parecido con la misma se ciñe al título y poco más.

Tras su publicación en 1949, la serie obtuvo mucho éxito, y pronto hubo que reeditar la obra varias veces. Tezuka tenía por entonces tan solo 21 años. Su carrera no había hecho más que empezar.

Críticas a la obra de Osamu Tezuka

La obra de Tezuka en general, y Metropolis en particular, han recibido numerosas críticas y denuncias por su carácter racista. Por como se retratan a los personajes de determinadas razas, enfatizando en su apariencia. En el caso de Metropolis pasa por ejemplo con los personajes chinos. Unos hechos que incluso obligaron a Tezuka Production a hacer valoraciones sobre el asunto, pidiéndoles a los lectores que supieran discernir entre la evolución de los puntos de vista acerca de la discriminación en los años transcurridos desde la publicación de la obra; y que de paso obtuvieran un mayor entendimiento del tema del racismo. Un asunto que ya hemos visto que ha lastrado la trayectoria de otros autores como Hergé.

Argumento de Metropolis

metropolisUna organización secreta que responde al nombre de Partido Rojo, también conocida como Los comerciantes de la muerte, está instalada en el corazón de Metropolis. Su red es muy extensa y alcanza a las altas esferas de la sociedad: periodistas, políticos, comisarios. Su líder es el Barón Rojo. Nadie conoce su aspecto real, puesto que es un maestro del disfraz, aunque su enorme nariz le delata.

El fin ultimo de la organización parece la explotación laboral. Para ello cuenta con un ejército de robots a los que da vida con un gas, y mantiene luego esclavizados, trabajando bajo las órdenes del propio líder del Partido Rojo. Y gracias a unos experimentos con manchas solares, y la labor del profesor Laughton, ha conseguido también el último adelanto científico, el robot humanoide. Sin embargo, a última hora el profesor se arrepiente y decide no entregar al robot humanoide al Barón Rojo. Finge un incendio en el que supuestamente se quema el robot, y aprovecha para llevárselo consigo y criarlo bajo el nombre de Michi.

Y todo va bien hasta que el Barón Rojo descubre el engaño y se decide a recuperar su creación. El profesor es asesinado y Michi se refugia en la casa de un detective japonés llamado Mostacho, que está decidido a ayudarle.

A partir de aquí la situación se precipita y se viven situaciones más dramáticas, con la sublevación de los esclavos robots, lideradas por Michi. Y un final trágico, que puede resultar inesperado pero que aporta solidez a la historia que nos narra Tezuka.

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Valoración final de Metropolis

Lo primero que debemos entender es que la lectura de Metropolis está concebida no necesariamente hacia un público adulto, sino a niños y adolescentes. Buena parte de las dosis de humor van dirigidas a un público infantil. Algo bien visible en los nombres de muchos de los personajes que aparecen en Metropolis: Frankestein, Mickey Mouse, Sir Sakamokos, Detective Mostacho. Aunque no podemos obviar la propia juventud del autor.

Pese a todo, la obra de Tezuka muestra su admiración por los progresos técnicos y científicos que supuestamente depararía el futuro; así como su preocupación por el devenir de los humanos, tendentes a la resolución de los conflictos a través de la guerra. La obra aborda el calentamiento global; el derretimiento de los globos; las radiaciones que afectan al normal crecimiento de vegetales y animales; la moralidad humana; cuestiona el concepto de inteligencia artificial; e incluso aborda el debate de los géneros al presentar a un humanoide que puede tener ámbos géneros apretando tan solo un botón. Aspectos todos ellos muy interesantes.

Pese a todo, su lectura puede dar lugar a debates muy interesantes sobre la inteligencia artificial, el progreso tecnológico, o simplemente sobre hacia donde se encamina nuestro futuro. Por ello creemos que podría ser una recomendación de lectura complementaria en determinados cursos de secundaria, para la asignatura de Ciudadanía. Porque es una obra que permite reflexionar.

  • Metropolis
  • Osamu Tezuka
  • Glenat
  • 2004
  • 10,00€

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